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Blog de Rodrigo Salazar-Elena

Salario mínimo: una nota escéptica

En estos días se ha estado discutiendo mucho sobre la necesidad del incrementar el monto del salario mínimo,  en un debate en el que básicamente todo el mundo (incluyendo a la dirigencia del Partido Acción Nacional) se ha manifestado de acuerdo.
Y no es para menos. El salario mínimo vigente es de 67.29 pesos diarios, y [...]

En estos días se ha estado discutiendo mucho sobre la necesidad del incrementar el monto del salario mínimo,  en un debate en el que básicamente todo el mundo (incluyendo a la dirigencia del Partido Acción Nacional) se ha manifestado de acuerdo.

Y no es para menos. El salario mínimo vigente es de 67.29 pesos diarios, y a todos nos debería quedar claro que un orden social que tiene a gente viviendo con ese ingreso es, sencillamente, inaceptable.

De acuerdo con datos del INEGI, en la actualidad (segundo trimestre de 2014), 6,651,707 personas tienen un ingreso de hasta 1 salario mínimo, y otras 12,070,231 tienen un ingreso de entre 1 y 2 salarios mínimos. Esto representa, respectivamente, el 13.35% y el 24.23% de la población ocupada.

Muchos analistas se han quedado en este aspecto del debate, el ético. No es que esté mal, sólo que, en lo personal, la mayoría de las veces no parece aportar mucho a lo que ya intuíamos. Por eso, resulta especialmente interesante el artículo recientemente publicado en Animal Político, firmado por José Merino y Eduardo Fierro. La estrategia argumentativa del  artículo es mostrar que una de las razones para elevar el monto del salario mínimo es que éste resulta bajo no sólo en términos absolutos, sino incluso para el nivel de riqueza del país. Para esto, comparan el valor del salario mínimo de 113 países con respecto al PIB per capita nacional. El tratamiento de la información y la seriedad del análisis son muestra de por qué Animal Político es de los mejores blogs de política del país, así como del profesionalismo de sus colaboradores.

[Otro de los valores del trabajo es que, hasta donde puedo ver, los autores realizan las transformaciones necesarias de los datos para hacerlos comparables y ponen la base de datos a disposición del público. En una sociedad en donde la gente suele ser bastante roñosa con la información, esto es una práctica que debería ser emulada por todos]

Una vez presentada la información, los autores concluyen: “México, como mostramos, tiene uno de los salarios mínimos comparativamente más bajos del mundo”. Este diagnóstico es compartido por el semanario The Economist, que califica a México como un outlier. El uso de este término, de hecho, empata bastante con la técnica utilizada por Merino y Fierro para llegar a esta conclusión tan sombría. Sin embargo, me parece que los autores incurren en una interpretación muy literal, y en última instancia, incorrecta, de los resultados de su análisis.

Veamos. Reproduzco aquí la gráfica presentada en el artículo, comparando el salario mínimo de 133 países según el valor de su PIB per cápita. Tanto el salario mínimo como el PIB están presentados en paridad de poder de compra (PPP). El lugar ocupado por México está destacado con color rojo.

La línea verde de la gráfica (la línea de regresión) indica el valor esperado del salario mínimo anual dado el valor del PIB per capita. Como se puede ver, el valor que efectivamente presenta México, el valor observado, está poder debajo de ese valor esperado. Más propiamente, según la línea de regresión, a un nivel de PIB per capita como el de México, de 15,886.717 dólares (PPP),  corresponde un salario mínimo de 6,348 dólares (PPP) anuales. En cambio, el valor del salario mínimo de México es de $2,360.6 dólares (casi 4 mil dólares por debajo).

Ahora bien, para evaluar si hay algo excepcional con un valor particular, no basta con señalar su distancia con respecto al valor esperado, y de hecho hay que evitar interpretaciones normativas relativas a la línea de regresión (ya no se diga expresiones como que tal país “debería tener” tal salario, según su PIB per capita). La línea de regresión es un “valor esperado” desde el punto de vista de un modelo probabilístico. ¿Esto qué quiere decir? Se asume que la variable dependiente (el salario mínimo) es una variable aleatoria, que puede adquirir distintos valores para cada valor de la variable independiente (el PIB per capita). Esos valores para cada nivel de la variable independiente tienen una media y una varianza. El valor de la línea de regresión es la media o promedio correspondiente a un valor dado de la variable independiente (por eso llamada, “media condicional”). Es decir, se trata de un “valor esperado” en el sentido estadístico: un promedio.

En la gráfica, la línea verde aparece contorneada por un área gris. Los bordes de esa área indican los extremos (el intervalo) de los valores posibles del valor esperado o media del salario mínimo (condicional al valor del PIB per capita). Una vez más, la idea que subyace a ese intervalo es la incertidumbre correspondiente a los modelos estadísticos, y los extremos del intervalo (al 95% de confianza) indican los extremos de los valores posibles que puede adquirir la media condicional. Este intervalo de confianza corresponde a la línea de tendencia o de regresión, es decir, a la línea que describe al conjunto de los casos.

Para juzgar si un caso particular es o no outlier, necesitamos otro tipo de intervalo, conocido como el intervalo de la predicción. Supongamos que se me presenta un nuevo caso del que sólo conozco el valor del PIB per capita (digamos, 15,886.717 dólares) y tuviera que hacer una predicción sobre el valor que tendrá su  salario mínimo. Si mi predicción fuese 6,348 dólares, sería tanto como afirmar que en mis datos no existe dispersión alrededor de la línea de regresión; o sea, que todos están sobre la línea, lo que a todas luces no es cierto. Por eso, las predicciones para los casos se hacen dentro de un intervalo: el indicado por el valor mínimo y el valor máximo de la distribución de la variable dependiente en un nivel dado de la variable independiente.

Por este motivo, el intervalo de confianza de la predicción toma en cuenta la varianza del error: es decir, el grado de dispersión de los datos alrededor del valor esperado. En cambio, el intervalo de confianza que aparece en la gráfica de arriba toma en cuenta la varianza del valor esperado. Es distinto.

Entonces, yo espero que el salario mínimo de este nuevo caso tenga algún valor intermedio entre los dos valores extremos del intervalo de confianza de la predicción, para ese nivel de PIB per capita. Dentro de dicho intervalo, el valor del salario mínimo está dentro de lo esperado. Si el salario mínimo estuviese fuera de ese intervalo (por encima o por debajo) tendría motivos para sorprenderme. Este es el criterio con el que se juzga si un caso es o no un outlier.

La gráfica de abajo es igual a la anterior, pero en vez del intervalo de confianza del valor esperado se presenta el intervalo de confianza de 95% de la predicción.

El punto rojo corresponde a México, y está claramente dentro del intervalo de confianza. Abajo muestro la misma gráfica, retirando las etiquetas indicadoras de todos los países, salvo México, para mayor claridad.

El valor de México está dentro del intervalo de predicción para cualquier país con el mismo nivel de  PIB per capita. Es decir, no es un genuino outlier. En cambio, Kuwait es un claro outlier, al igual que la República Checa. Incluso Rusia, con un salario mínimo superior al de México, es un caso claramente desviante (aunque México no lo sea), dado que está por debajo del intervalo de predicción correspondiente a su PIB per capita.

No quiero decir que el valor del salario mínimo en México no sea bajo. Únicamente afirmo que, según la técnica de análisis escogida, y dada la información disponible, el salario mínimo en México está dentro de lo que cabe esperar dado su nivel de ingreso per capita.

Dos notas. Una: Hice un par de ejercicios a fin de corregir los problemas de varianza del error que tiene la información. Uno fue retirar a Kuwait y otro fue usar la transformación logarítmica de las dos variables (que es lo que más aproxima a una situación de varianza constante del error). El salario mínimo de México sigue dentro del intervalo de confianza de la predicción.

La otra: José Merino comenta en Facebook que, usando el programa Clarify, se obtiene, para un ingreso per capita como el de México, el intervalo de confianza de 95% [5717.1, 7041.4]. Como el valor observado del salario de mínimo de México está fuera de ese intervalo, concluye, es un outlier. No es el caso, si se atiende al procedimiento usado por Clarify para obtener las estimaciones, queda claro que ese intervalo corresponde al del valor esperado y no al de la predicción (o, si se calcula el intervalo del valor esperado, se dará con valores próximos a los que arroja Clarify).

¿Qué cabe esperar de un incremento del salario mínimo?

El hecho de que el salario mínimo de México no sea atípicamente bajo no quiere decir que no haya que elevar su monto.

Sin embargo, también esto debe ser considerado con detenimiento. Si se llevara cabo la propuesta de Mancera de elevar el salario mínimo a 100 pesos diarios, se beneficiarían todos aquellos trabajadores cuyo ingreso es menor a 100 pesos… los trabajadores formales. Esto es importante. Mucha gente recibe un ingreso menor a 100 pesos diarios, pero me parece que el grupo de los benefiarios efectivos de elevar el salario mínimo a ese monto es reducido. Los trabajadores informales no están sujetos a la regulación laboral, por definición. No trabajan para empleadores cuyas nóminas sean revisadas por autoridades que sancionen el incumplimiento. Es decir, suba o baje el salario mínimo, su ingreso se queda igual.

De los trabajadores que perciben hasta un salario mínimo, el 93 por ciento está constituido por trabajadores informales. El grupo de trabajadores que ganan entre 1 y 2 salarios mínimos tiene algunos potenciales beneficiarios (no podemos distinguir a los que ganan más de cien pesos de los que ganan menos). Aún así, de ellos, el 67% está constituido por trabajadores informales.

Entonces, los beneficiarios seguros de un incremento al salario mínimo serían los 456,501 trabajadores formales que ganan uno o menos salarios mínimos, y algunos de los 3,994,237 trabajadores formales que ganan entre 1 y 2 salarios mínimos. Eso deja a 14,271,200 de esas categorías de ingreso sin atender.

En lo personal, me parece que, en vez de discutir medidas de alcance limitado y efectividad incierta, deberíamos evaluar formas certeras de beneficiar a la población más desprotegida. Por ejemplo, Oportunidades tiene 25 millones de beneficiarios, y sabemos con certeza que son los más pobres del país. Sin embargo, en el mejor de los casos, la transferencia no llega a los dos mil pesos mensuales. Elevar el monto de Oportunidades tendría mayores consecuencias sobre el bienestar de los más pobres que el incremento del salario mínimo, cuyo valor borda en lo meramente simbólico. Evidentemente, no son medidas que se excluyen mutuamente, pero veo muchos recursos políticos y analíticos invertidos en la que, cabe esperar, tendría menor impacto en el grupo cuyo bienestar, supuestamente, nos preocupa tanto.

Estos son los comandos aplicados para el análisis internacional del salario mínimo

Con este comando se obtuvieron los datos de trabajadores por nivel de ingreso y ocupación en el sector informal. Se usa la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, trimestre II de 2014, base de variables sociodemográficas.

PS. El ejercicio de estandarizar el salario mínimo puede ser un poco escabroso, según entiendo. Aunque los procedimientos estén impecablemente realizados, es posible que no se tenga una medida exacta del poder adquisitivo del salario mínimo en términos comparables. Si fuese el caso, tendríamos una término de error aleatorio en la variable dependiente. Esto impacta en la magnitud de la dispersión de los valores observados con respecto al valor esperado. Si este error es de magnitud relativamente considerable, podría argumentarse que, con una medición más precisa del salario mínimo, el valor de México resultaría un outlier. Por supuesto, esto es altamente especulativo. No tenemos forma de saber.




One Response

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Por algo hay que empezar,en mi opinión la economía informal,es un paliativo de los ciudadanos sin empleo en la economía formal y un estigma o la demostración de la incapacidad gubernamental,sin embargo es evidente un defasamiento bestial entre los salarios y sueldos,no me refiero solo al minimo,con el costo de la vida,el poder adquisitivo se ha deteriorado drásticamente.Que culpa tiene el pueblo de que el gobierno haya sido permisivo con los empresarios al dejarlos aumentar el precio de productos básicos y los no tanto,causando una inflación gradual permitida inclusive gasolina,gas etc. etc.
Creo ahora se deberá estudiar la manera de incrementar salarios y sueldos de la manera que menos afecten para aliviar al motor de la economía que es el consumo.No se debe matar a la gallina de los huevos de oro.

1    J. Antonio August 16, 2014 13:18

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