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Blog de Rodrigo Salazar-Elena

Entonces, ¿es espurio el chocolate?

A veces ciertos estudios, no digamos científicos, pero realizados por especialistas tienen el suficiente atractivo como para colarse a un público más amplio a través de las redes sociales y los blogs más leídos. Uno de los favoritos es el que relaciona la nacionalidad de los premios Nobel con el consumo de chocolate. La gráfica [...]

A veces ciertos estudios, no digamos científicos, pero realizados por especialistas tienen el suficiente atractivo como para colarse a un público más amplio a través de las redes sociales y los blogs más leídos. Uno de los favoritos es el que relaciona la nacionalidad de los premios Nobel con el consumo de chocolate. La gráfica de abajo presenta la misma asociación, que ciertamente es muy simpática. En el eje horizontal se presenta el número de kilogramos de chocolate consumido per cápita en 25 países (los 22 del estudio original y 3 para los que conseguí información). En el eje vertical se presenta el número de premios Nobel por cada 10 millones de habitantes.

Me puse a buscar la información a fin de presentarla en mi clase de métodos como ejemplo de correlación espuria; es decir, es altamente probable que exista un tercer factor que sea causante tanto del consumo de chocolate como de la cantidad de premios Nobel en un país determinado.  A este factor habría que imputarle la asociación observada entre el consumo de chocolate y la cantidad de premios Nobel, y no a que estos dos últimos tengan un vínculo directo.

Éste es precisamente el argumento  de esta crítica al artículo que comentamos. En particular, se sostiene que ese tercer factor es el nivel de desarrollo, que presumiblemente se relaciona con el consumo de bienes de lujo como con la disposición de recursos altamente calificados. Se afirma que, efectivamente, tras controlar por el ingreso per cápita, la asociación entre consumo de chocolate y cantidad de premios Nobel se hace no significativa.

Lamentablemente, el post no presenta los resultados de ese ejercicio. En principio, me sonó un poco raro, pues las diferencias de desarrollo entre los países de la muestra no parecen tan dramáticas. Sin embargo, y aún pensando en mi clase, reuní la información para ver cómo desaparecía esa significancia.

Efectivamente, la asociación simple entre PIB per cápita y premios Nobel no es menor.

El siguiente paso es modelar el número de premios Nobel como una función tanto del consumo de chocolate como del ingreso per cápita. Para mi sorpresa, sucedió exactamente lo contrario de lo afirmado por el comentarista antes citado: lo que desaparece es la significancia del PIB per cápita, mientras que el consumo de chocolate se mantiene significativo al 1%.

En el panel de abajo, la gráfica de la izquierda se muestra la asociación entre cantidad de premios Nobel y PIB per cápita una vez descontada la asociación del consumo de chocolate con ambos. En la gráfica de la izquierda, está la asociación entre cantidad de premios Nobel y consumo de chocolate, tras descontar la asociación del PIB per cápita con cada uno.

Por supuesto, esto no es para afirmar que hay un vínculo causal desde el chocolate hacia el Nobel. El estudio argumenta que el consumo de chocolate mejora la función cognitiva, lo que a la vez nos lleva a la obtención del Nobel. En lo que el crítico mencionado tiene razón es que estamos frente a un caso de “falacia ecológica”: de los datos a nivel agregado no podemos concluir la validez de una explicación que opera a nivel de individuos.

Sin embargo, una vez descartado el candidato más viable a fungir como factor confusor, el papel del chocolate se hace más enigmático. Podría existir un factor confusor distinto al PIB per cápita, pero otra posibilidad es que el chocolate aquí esté jugando el papel de proxy: es decir, que no sea el consumo de chocolate en sí mismo el que tiene relación con la cantidad de premios Nobel, sino otra variable, tal vez de naturaleza institucional, que resulta que está muy correlacionada con el consumo de chocolate. En esa variable hipotética podría estar una de las claves de la investigación de excelencia.

Entonces, ¿con qué se correlaciona el chocolate? Se aceptan sugerencias. Por lo pronto, yo los dejo, pues toda esta plática me dio un poco de hambre.




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